15 abr 2011

LECTURA DEL DÍA: La senda del Perdedor

Llegó. Tarde pero seguro, Charles Bukowski entró a mi lista de libros leídos y lo hizo en primera instancia, con La senda del Perdedor (desafortunada traducción para Ham on Rye)- Imposible no sentir cierta compasión o incluso afinidad con Hank Chinaski, aunque a mi gusto, sea muy parecido a esos personajes white trash de tantas películas yankis, sin embargo, los rasgos autobiográficos lo hacen más creíble y menos repetido. No quiero sonar dura con un personaje maestro de la literatura, pero, seamos sinceros, no se pueden amar todas las genialidades ajenas. Su desesperanza es tanta, que es casi inverosímil, no me conmueve con su desgracia de la forma que lo hace por ejemplo, un Julián Sorel--A pesar de esto, y como dije antes, hay un punto de afinidad, que nace cuando recuerdas que es el reflejo (no importa la época) de una sociedad de excluidos, en la cual fácilmente podemos reconocernos todos, en algún punto. Y como no somos una isla, sino que estamos todos conectados, Bukowski te recuerda que eres parte del mundo, y es irónico que sea a través de un personaje que no se siente parte de nada. En un mundo de soledades, todos compartimos el sentimiento de desapego y cansancio extremos que una vida de mierda puede llegar a causar y está tan bien logrado Chinaski, que llegas a comprenderlo y algunas personas, ¿cómo no? a amarlo.
No es mi caso aún , pero quiero seguirlo en otras páginas, a sabiendas de que es protagonista de varias obras de Bukowski. Tiene la sencilla y genial característica de atraparte en su mundo y hacerte leer hasta el final, a la espera nerviosa de la siguiente mala pasada de esas tantas que tiene la vida, en la Hank-Charles y en las nuestras.

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